Situada al noreste de Alemania, la isla Rugen se convirtió en el lugar donde Adolf Hitler mandaría construir un hotel playero llamado Prora, que serviría para mostrarle al mundo lo mejor de la arquitectura del Tercer Reich.

Hace más de 70 años, este hotel ubicado a orillas de la isla se encuentra a la espera de ser visitado. La edificación, compuesta por ocho bloques residenciales, cuenta con casi 10 mil habitaciones que nunca fueron inauguradas. El lugar se promocionó como un excelente lugar para pasar unas buenas vacaciones a un bajo precio.

El proyecto reunió a 11 arquitectos y 9 mil trabajadores, y fue diseñado por Clemens Klotz, un conocido constructor nazi. Un año después, la guerra llegó y los obreros debieron irse a las fábricas de armas, por lo que el mayor complejo vacaciones del mundo quedó en manos del tiempo.

Los nazis nunca volvieron ahí, y actualmente la edificación se mantiene de pie, aunque está descuidada, deshabitada y con cristales rotos. Debido a su escalofriante pasado, el lugar llama la atención de muchos de los turistas que llegan a la isla de Rugen.

Fuente de la noticia: El Pais

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